Scuderia Ferrari

ALFONSO DE PORTAGO

Alfonso de Borja Cabeza de Vaca de Portago

Alfonso de Portago by Muneta & Cerracín

Alfonso Cabeza de Vaca, marqués de Portago, nació el 11 de Febrero de 1928 en Londres (Inglaterra), aunque con nacionalidad española. Entre sus mejores actuaciones se encuentran las Mille Miglia y el mundial de Marcas.

Alfonso siempre corrió con Ferrari. Enzo Ferrari gracias a sus buenos resultados le llegó a inscribir como piloto oficial de su escudería, junto a hombres de la talla de Juan Manuel Fangio, aunque nunca se fío de él por su temeridad al volante. Su carrera fue muy corta. Falleció el 12 de mayo 1957 en un accidente disputando la Mille Miglia, cerca de Goito y Guidizzolo (Italia). 

No obstante Alfonso pasó a la historia del automovilismo español por ser el que había obtenido la mejor clasificación, ya que fue segundo en Gran Bretaña en 1956 compartiendo el volante de un Ferrari D50 con Peter Collins. Compitió entre los años 1956 y 57, en cinco pruebas. Se clasificó en dos ocasiones y obtuvo cuatro puntos. En el palmarés de “Fon” De Portago destacan las victorias en categoría sport: el Governor’s Trophy de Nassau en 1954 (Ferrari 340 4,1 l) y 1955 (Ferrari 735S o 750 Monza, con el dorsal número 13), el Alberto Ascari Memorial Trophy (1955, Ferrari 250 GT), la Vª edición del Tour de France Automobile (1956, Ferrari 250 GT), la XII edición de las Coupes du Salon, el Gran Premio de Roma y el Gran Premio de Oporto (todos en 1956 y con su Ferrari 250 GT). En el Gran Premio de Venezuela de ese año llegó a ir segundo, tras Juan Manuel Fangio, y en el Sverige Gran Premio (sport) que se celebró en Rabelöv el 12 de Agosto de 1956, “Fon” finalizó tercero, a una vuelta de los vencedores (Phil Hill y Maurice Trintignant), compartiendo un Ferrari 860 Monza oficial con Hamilton y Hawthorn. También fue tercero en los 1.000 Kms de Buenos Aires 1957, esta vez junto a Castellotti y Von Trips. 

Un fatídico 12 de Mayo de 1957, durante unas trágicas Mille Miglia, se puso fin a una época dorada del automovilismo, truncándose la carrera del primer español que habría podido ser una de las más brillantes estrellas de la especialidad... Tenía un bonito nombre: Don Alfonso Cabeza de Vaca y Leighton, decimoséptimo Marqués de Portago. Quizá un poco largo, puede ser. Así que los pilotos, que son gente precisa, preferían llamarle “Fon”. 

El nieto del rey Alfonso XIII, séptimo en la línea de sucesión al trono, era uno de los suyos. Y de tantos otros colectivos, pues también practicaba boxeo, polo, bobsleigh (finalizó cuarto en los Juegos Olímpicos de 1956)… Tenía un piso en París y otro en Nueva Cork. Atravesaba el Atlántico como un gitano magnífico, siempre vestido de negro, siempre barba de tres días, con un cepillo de dientes como único equipaje. Y pasaba la aduana mostrando su pasaporte diplomático. Comenzó siendo piloto de pago para Ferrari, pero en Módena 1956 este gentle­man­driver pasa a formar parte del equipo. En las Mille Miglia de 1957, sustituye a Musso, debilitado por una hepatitis. En la última parada, en Bolonia, Enzo ordena a sus pilotos que no sigan adelantando y que mantengan sus posiciones. Pero De Portago, tercero tras Taruffi y Von Trips, no acata la orden. Gendebien le sigue de cerca, y Fon, sabedor de que su puesto en Ferrari pende de un hilo, no cambia sus neumáticos para ganar tiempo y parte a la carga. A cuarenta kilómetros de la meta, el neumático delantero izquierdo de su 315­S explota. El Ferrari se abalanza contra un grupo de espectadores, arranca un poste, y se hunde en una fosa repleta de agua. Doce muertos, entre los que contamos a De Portago y a su compañero Edmund Nelson. Fueron las últimas Mille Miglia. De Portago se fue, cerrando tras de sí la puerta de toda una época del automovilismo.