GILLES VILLENEUVE
Joseph Gilles Henri Villeneuve - Gil
Gilles nació el 20 de enero de 1952 en Saint-Jean-sur-Richelieu, ciudad de la provincia de Quebec, situada en la MRC del Alto Richelieu en la región administrativa de Montérégie (Canadá).
Gilles representa una de las contradicciones más grandes de la historia de la Fórmula 1, ya que sin haber llegado a ser campeón, ni haber sido uno de los piloto más laureados, en cuanto a número de victorias, fue, y sigue siendo, un de ídolo entre los fans de la máxima categoría.
Asimismo, es uno de los pocos pilotos, que destacó desde el mismo inicio de su carrera.
Se puede decir que James Hunt lo descubrió.
James iba a ser la estrella del Gran Premio Trois Rivières en 1976, al inscribirse en una prueba de la Fórmula Atlantic. Hoy en día, en plena temporada y con el título en juego, parecería inconcebible que alguien del prestigio del británico, con un Campeonato del Mundo a la vista frente a Niki Lauda, lo arriesgara todo por pilotar un March de la Fórmula Atlantic, y sin embargo lo hizo. Con la prueba prevista para el lunes 5 de septiembre, en el Labour Day, James venía de vencer el Gran Premio de Holanda el 29 de agosto, y el 12 de septiembre debía estar presente en la parrilla de salida en el de Italia, en el autódromo de Monza, precisamente el día del regreso a los circuitos de Niki Lauda tras su espectacular accidente en Nürburgring.
Pero diez mil dólares como incentivo fueron capaces de mover montañas, además de la posibilidad de otros premios en caso de victoria.
... James amaba el reto de las carreras, casi tanto como su vida.
Giles podría haberse evaporado como el enésimo piloto emergente condenado a no llegar nunca a nada, quizás el mundo del deporte automovilístico nunca lo habría llegado a conocer, pero casualmente, James y su aura estuvieron allí presentes...
… y cando retornó a Europa, James se puso en contacto inmediatamente con su jefe, Teddy Mayer, responsable de la escudería McLaren en aquellos años. ..
"Teddy??... Tienes que darle una oportunidad a este Villeneuve, es extraordinario!!..., nunca he visto nada igual, prácticamente rebotaba en el muro en todas las curvas, su control del monoplaza es increíble"
El día de su debut en la Fórmula 1, Gilles partió desde la novena plaza de la parrilla de salida, con un vetusto McLaren M23 - Ford Cosworth, que portaba el dorsal número 40, y aun así superó en las tandas de calificación a su compañero el germano Jochen Mass, con quien casualmente protagonizó cinco años más tarde su accidente fatal, que era. Jochen en aquella ocasión era piloto oficial del equipo, y competía con el nuevo y flamante M26.
En su segunda aparición, en su país natal, reemplazó al entonces recientemente consagrado bicampeón Mundial, Niki Lauda en la Scuderia Ferrari a los mandos de un Ferrari 312T2. La experiencia se saldó con un accidente a cuatro vuetas de la finalización de la carrera cuando, tras partir desde la decimoseptima plaza de la parrilla de salida, marchaba en novena posición.
Y en su tercer Gran Premio, fue protagonista junto con el sueco Ronnie Peterson y su Tyrrell P34 de uno de los accidentes más trágicos de la historia, cuando disputando una frenada con el "supersueco" en el trazado de Monte Fuji, los monoplazas se tocaron, catapultando su Ferrari 312T2 hacia el público con el saldo de dos espectadores muertos y varios heridos.
Gilles, que se introdujo en el mundo de la competición, en las carreras con motos de nieve, al pasar al automovilismo, mantuvo el mismo estilo de conducción, basado en un continuo derrapaje.
1977, con un McLaren M23 - Ford Cosworth V8, fue el año de su debut en el Mundial de Fórmula 1...
...la ocasión se presentó en el Gran Premio de Gran Bretaña con el Marlboro Team McLaren, en el que Gilles finalizó undécimo, tras calificar su "M23" en la novena plaza de la parrilla de salida. Tras mantenerse en dicha posición, un error en la décima vuelta le relegó a posiciones muy retrasadas, y a base de constancia minimizó, en la medida de lo posible, los daños.
Ese mismo año pasó a la escudería Ferrari en el Gran Premio de Canadá, a fin de sustituir al campeón austriaco Niki Lauda.
Al finalizar la temporada durante el transcurso del Gran Premio de Japón, en el circuito de Monte Fuji, se vio envuelto en un accidente con su Ferrari 312T2 que causó la muerte de un comisario y de un espectador.
En 1978 continúa con la Scuderia Ferrari teniendo como compañero al tormentoso Carlos Alberto Reutemann.
Gilles vence en el último Gran Premio de la temporada, en su Canadá natal, y termina en novena plaza de la clasificación general.
Para la temporada de 1979 su compañero de equipo pasa a ser un viejo y resabiado zorro,...
... el piloto sudafricano Jody Scheckter, que obtiene, a base de constancia, el título de campeón del Mundo, mientras que Gilles se hace con el subcampeonato habiendo vencido en los Grandes Premio de Sudáfrica, USA Oeste y cerrando la temporada nuevamente con una victoria en esta ocasión en el trazado neoyorquino de Watkins Glen.
La temporada de Gilles fue algo irregular con un Ferrari 312T3 y un Ferrari 312T4, llegando a alternar periodos decepcionantes, como el de España, Bélgica y Mónaco, con otros más gratificantes como el que puso punto y final a la campaña de 1980.
Para Gilles la temporada 1980 se inicia y finaliza con sendos accidentes en los trazados de Buenos Aires y Watkins Glen, y finaliza siendo una temporada mediocre para el piloto canadiense, así como para la Scuderia Ferrari, y la culmina en la décima posición, siendo sus mejores resultados los quintos puestos de Mónaco y Canadá.
En 1981, ahora con Didier Pironi, es séptimo en el mundial, venciendo en Mónaco y España. 1982, la que debería haber sido su gran temporada, acabó trágicamente con el fatal accidente que le costó la vida en los entrenamientos del Gran Premio de Bélgica, un triste 8 de mayo de 1982 en el circuito de Zolder.
CAMPEÓN MORAL
Si la fórmula uno fuera una cuestión de habilidad, agilidad y maña, Gilles hubiese sido el mejor piloto del Mundo de su época. Muchos veían en él no sólo al más rápido de todos, sino también aquel cuya audacia no tenía limites, aunque se encontrara en la mitad del pelotón. Pero si en la fórmula uno el hombre propone, el material dispone. Los Ferrari T5 no estuvieron a la altura del talento de Gilles. Aun así su motivación se mantenía intacta, en espera del futuro..., porque Gilles adoraba visceralmente la competición.