HARRY SCHELL

Henry O'Reilly Schell

Harry Schell by Muneta & Cerracín

Harry nació el 29 de Junio de 1921 en Paris (Francia).

Norteamericano, de origen irlandés y educado en Paris (Francia). Lucy y Laury, sus adinerados padres, le inculcaron la afición a los automóviles desde la infancia, puesto que eran propietarios de la Écurie Bleue, que utilizaba los Delahaye 135 y 145 de sport y GP, principalmente.

Tras la muerte del padre y ante el advenimiento de la guerra en 1940, la familia Schell retorna a Estados Unidos, donde Lucy inscribe en las 500 Millas de Indianápolis los dos Maserati 8 CTF 3 litros de la escudería. Harry no participó en la prueba pero después de la guerra se hizo con un viejo Maserati y estrellándose en su primera carrera. Sin desanimarse, se inscribió en las 500 Millas de Indianápolis de 1946, pero el Maserati 8 CM (de 1935) se rompió en los entrenamientos. 

Retornado a París, Harry se formó en numerosas competiciones  con el equipo Horschell Racing Corporation, con coches de toda clase (Talbot­Lago, Cisitalia, OSCA, Cooper de F3 y HWM de F2), además de abrir un bar para aficionados (L’Action Automobile) y resucitar la Écurie Bleue. Con un Talbot monoplaza de 1939 (con el asiento desplazado y motor T26 C) fue segundo en la Coupe du Salon de 1949, tras Sommer y ante Meyrat. Accedió a la Fórmula 1 con el nacimiento de la misma (después de lograr participar con un Cooper T12­JAP en el Gran Premio de Mónaco 1950), corriendo durante toda la década con monturas variadas; Maserati 4CL, Talbot ­ Lago, Gordini, Vanwall, Ferrari, Maserati 250F, BRM, Porsche, Cooper ­ Climax...

Con el paso del tiempo, el extrovertido y bromista “americano de París” se convirtió en un auténtico profesional que se ganaba la vida con el oficio que le gustaba y era estimado por sus compañeros. Al decir de Daley, Harry no apreciaba en exceso tomar riesgos, prefiriendo acabar sin problemas una carrera en tercera posición antes que aventurarse al accidente o la rotura mecánica en la lucha por el segundo puesto. No obstante, a veces vulneraba su regla de prudencia y demostraba su clase, como en el VIIIº Gran Premio de España 1953, en el que caracoleó en cabeza con su Maserati 250F verde y blanco, alternando el liderazgo con el Ferrari 625 de Trintignant, o en el Gran Premio de Gran Bretaña, donde aunque había conseguido el séptimo tiempo en las calificaciones, falló la salida y se encontró en el puesto dieciocho al final de la primera vuelta. Desencadenado y volcado sobre el volante (acentuando su típica postura de conducción, opuesta a la de Farina), pilotó endiabladamente y consiguió llegar a la octava plaza hasta que, a base de presionarlo, rompió el acelerador.

Harry Schell by Muneta & Cerracín

A pesar de su fama, Harry no rehuía asumir los peligros cuando era preciso: en el dramático Gran Premio de Venezuela 1957 para sports, en el que Maserati se jugaba el título y su continuidad, llegó a tomar la cabeza de la prueba tras relevar a Behra y Moss en uno de los Maserati, constituyendo la última esperanza de la firma cuando, al rebasar al Maserati 300S más lento de Bonnier, aquel reventó un neumático, con lo que colisionaron. Harry siguió en el sport incendiado hasta que saltó del mismo, dejando que se estrellara contra una pared.

Para Gordini, Harry Schell había sido segundo en el GP de Cadours 1952 y ganado el Gran Premio de Rouen en 1953 en Fórmula 2, mientras que para Vanwall venció en 1955 los Trofeos RedeX (Snetterton) y Avon (Castle Combe). En 1956 se anotó también el Gran Premio de Caen con un Maserati, dio a Vanwall sus primeros puntos de campeonato (Bélgica en 1956) y a BRM, su primer escalón intermedio de pódium (Holanda ven 1958), fue sexto en el campeonato del mundo en 1957 y 5º en el de 1958. En total, disputó 55 Grandes Premios logrando 32 puntos. No logró vencer en ningún Gran Premio puntuable. A cambio, ganó su clase en Le Mans 1953 (sexto, con Maurice Trintignant y un Gordini T24 S) y se anotó la victoria absoluta en los 1.000 Kms de Nürburgring 1956 con un Maserati 300S.

En la temporada 1960 no llegó a correr ningún Gran Premio, puesto que no se desplazó a Argentina, donde el 7 de Febrero se disputaba el primero. El de Mónaco, se cele­braba el 29 de Mayo, pero Harry ya no podría acudir. Se había matado, a sus 38 años, el lluvioso viernes 13 de Mayo de 1960, entrenando para el International Trophy de Silverstone sobre un Cooper ­ Climax del Yeoman Credit Team. En la Curva Abbey, el monoplaza patinó, dio un salto, se estrelló contra el murete de bloques y volcó. Fue expulsado del auto (aún no eran obligatorios los arneses) y se rompió el cuello al caer.

Harry falleció el 13 de mayo de 1960 en Silverstone (Grand Bretaña), a los 38 años de edad, víctima de un accidente durante los entrenamientos del International Trophy con un Cooper.

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